En el Área Metropolitana de Monterrey, la proximidad urbana es una condición poco común. De sus 5.2 millones de habitantes, apenas alrededor de 40 mil viven en entornos donde es posible resolver las necesidades diarias caminando en 15 minutos o menos, es decir, menos del 1% de la población.
A partir de un índice de proximidad, se identificaron las colonias donde existe acceso cercano a servicios esenciales como salud, educación, abasto y espacio público. Estas zonas se concentran en áreas específicas de la ciudad, generalmente más consolidadas, donde la mezcla de usos y la densidad permiten una mayor cercanía entre actividades. Sin embargo, estos casos son aislados frente a una mancha urbana extensa y dispersa.
El resto del territorio presenta un patrón distinto: largas distancias, dependencia del automóvil y una distribución fragmentada de servicios. En estas condiciones, actividades cotidianas requieren traslados prolongados, lo que impacta directamente en el tiempo, el costo y la calidad de vida de las personas.
Este caso evidencia cómo el modelo urbano predominante ha priorizado la expansión sobre la proximidad. Más que una característica general de la ciudad, la “ciudad de 15 minutos” aparece como una excepción localizada. Identificar dónde ocurre —y dónde no— permite entender mejor las desigualdades en el acceso a la ciudad y abre la puerta a repensar cómo se planifica su crecimiento.