Infraestructura de movilidad López Mateos

17 / mayo / 2026
2 minutos de lectura

López Mateos y la trampa de la movilidad: más carriles, más tráfico

El caso de Av. López Mateos evidencia una contradicción frecuente en la planeación urbana: aunque durante años se ha invertido en movilidad no motorizada y transporte público en la ciudad, esta vialidad se mantiene como una de las principales donde estas alternativas prácticamente no existen. La ausencia de infraestructura como ciclovías, BRT o tren ligero refuerza un modelo centrado en el automóvil, limitando las opciones de movilidad para la mayoría de la población.

En este contexto, el incremento en la congestión no resulta sorprendente. Cuando se amplía el espacio destinado al automóvil, se incentiva su uso por encima de otros modos de transporte. Este fenómeno, conocido como demanda inducida, explica cómo nuevas o más grandes vialidades terminan atrayendo más vehículos, reproduciendo el problema que buscaban resolver.

Existen precedentes claros. En ciudades como Houston, la expansión del Katy Freeway —que llegó a tener hasta 23 carriles— no redujo el tráfico; por el contrario, en pocos años los tiempos de traslado aumentaron significativamente en horas pico. Este patrón se repite a mayor escala: estudios en más de 200 áreas metropolitanas de Estados Unidos dieron lugar a la llamada “ley fundamental de la congestión”, donde un incremento del 10% en kilómetros por carril se traduce en un aumento equivalente en el tráfico.

En López Mateos, los datos reflejan esta misma lógica. Más del 90% de los vehículos que circulan son automóviles, mientras que el transporte público moviliza a una proporción mucho menor de usuarios. Esto evidencia un sistema desequilibrado, donde la infraestructura prioriza un modo de transporte ineficiente en términos de espacio y capacidad.

El problema, entonces, no es solo de capacidad vial, sino de enfoque. Apostar por más carriles sin diversificar las opciones de movilidad perpetúa un ciclo de congestión. Entender este fenómeno es clave para replantear estrategias y avanzar hacia un modelo más equilibrado, donde el espacio urbano responda a las necesidades de todos y no solo a las del automóvil.

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