El acceso al agua en la Ciudad de México no es igual para todas las personas. A través del análisis de tandeos —es decir, la distribución intermitente del suministro— se pueden identificar patrones claros de desigualdad territorial que afectan la vida cotidiana de miles de hogares.
Uno de los datos más reveladores es que la Benito Juárez fue la única alcaldía donde el 100% de los hogares reportó tener acceso diario al agua. Este dato contrasta fuertemente con otras zonas de la ciudad, donde el suministro es irregular y depende de horarios específicos, almacenamiento doméstico o incluso de pipas. Los tandeos no solo responden a condiciones técnicas del sistema hidráulico, sino que también reflejan dinámicas de marginación. Las zonas con menor acceso continuo suelen coincidir con áreas de menor ingreso, donde la infraestructura es más limitada y la capacidad de adaptación —como instalar cisternas o contratar servicios alternativos— es menor.
Este fenómeno evidencia que el acceso al agua no es únicamente un tema de disponibilidad, sino de distribución y gestión. Entender cómo operan los tandeos permite visibilizar desigualdades que muchas veces permanecen ocultas en el funcionamiento cotidiano de la ciudad, y abre la conversación sobre la necesidad de garantizar un acceso más justo y equitativo a este recurso esencial.