Desigualdad económica de género: cómo influyen la edad, la educación y la maternidad
En el marco del 8M, este análisis explora cómo la desigualdad económica entre mujeres y hombres en México no es uniforme, sino que varía según factores como la edad, el nivel educativo y el número de hijos. Estas variables permiten entender con mayor precisión en qué momentos y condiciones se profundiza la brecha salarial.
Uno de los hallazgos más claros está relacionado con la maternidad. En promedio, por cada peso que reciben las mujeres sin hijos, los hombres sin hijos ganan $1.25. Sin embargo, esta diferencia se amplifica considerablemente en hogares con hijos: por cada peso que reciben mujeres con tres hijos, los hombres en la misma condición perciben $2.14. Esto evidencia cómo las responsabilidades de cuidado impactan de forma desproporcionada en las trayectorias laborales de las mujeres.
En términos educativos, la relación es inversa: a mayor nivel de estudios, menor es la brecha salarial. Esto sugiere que la educación funciona como un factor que mitiga —aunque no elimina— la desigualdad. Aun así, la brecha persiste en todos los niveles, lo que apunta a dinámicas estructurales más profundas dentro del mercado laboral.
Por otro lado, la edad muestra una tendencia opuesta: conforme aumenta, también lo hace la disparidad salarial. Es decir, lejos de cerrarse con el tiempo, la brecha tiende a ampliarse a lo largo de la vida laboral. Una excepción relevante se encuentra en la población infantil y adolescente que trabaja, donde la desigualdad es incluso mayor que en jóvenes de entre 20 y 29 años.
En conjunto, estos datos revelan que la desigualdad económica de género se construye a partir de múltiples factores que se entrelazan. Entender estas variaciones es clave para diseñar políticas más precisas y avanzar hacia condiciones más equitativas.