Las situaciones ecotonales. Un método para la interpretación y el diseño regenerativo

Investigadores: Dra. María Elena de la Torre Escoto (Tec de Monterrey), Dr. Miguel Ángel Bartorila (Universidad Autónoma de Querétaro) Dr. José Javier Alayón González (Pontificia Universidad Javeriana)

En este estudio se identifican tres situaciones ecotonales que denominamos periurbanas, intraurbanas, y rurales. Estas categorías propuestas para la intervención de la barranca del AMG permiten entender tanto el nivel de doble marginación: social y ambiental como su simbiosis y/o integración funcional.   

1) Situación ecotonal intraurbana corresponde a las franjas formadas por los cauces afluentes del río Santiago cuyos bordes han sido urbanizados de forma precaria y bajo procesos de informalidad.  

2) Situación ecotonal periurbana es la franja comprendida entre el límite urbano, ubicado a una altura entre los 1500- 1540 msnm y la ribera sur del río Santiago a 900 msnm. Dicha franja se encuentra en una pendiente pronunciada desarrollando un ecosistema rupícola de gran biodiversidad y formaciones geológicas extraordinarias.  

3) Situación ecotonal rural se ubica en las zonas no urbanizadas donde predomina el uso agrícola y asentamientos en comunidades rurales. 

Para los proyectos de regeneración de estas situaciones se trabaja desde dos enfoques: la revisión de la salud integral comunitaria a través de los servicios públicos y la valoración de los servicios ecosistémicos. Para cada situación ecotonal se realizó un estudio etnográfico, así como la observación en campo para identificar la situación de la salud de los ecosistemas y de las comunidades.

 

Figura 1. Situaciones ecotonales del Área Metropolitana de Guadalajara 
Fuente: Elaboración propia  

Situación ecotonal intraurbana: 

Para este estudio se analizaron las microcuencas San Gaspar en Tonalá, San Juan de Dios, Atemajac y Huentitán en Guadalajara. En la figura 2 se puede apreciar la densidad de población que habita en el área de influencia de estas microcuencas, en la mayoría de los casos en condiciones de marginación alta y muy alta. La calidad de la salud individual y comunitaria de los habitantes de las riberas se ve seriamente afectada por la falta de servicios básicos, pero también por el contacto permanente con la contaminación de los cauces.

 

Figura 2. Población del ecotono intraurbano 
Fuente: elaboración propia con base en INEGI

En la microcuenca San Gaspar, en el municipio de Tonalá, se ha logrado conservar algunas de sus antiguas actividades como el cultivo de flores y alimentos para autoconsumo beneficiados por los manantiales y el cauce del arroyo del mismo nombre. Sin embargo, éstas han sufrido una afectación significativa relacionada con el crecimiento de la mancha urbana y, con ello, los modelos de desarrollo de la ciudad y la contaminación de acuíferos que cancelan las actividades agrícolas. Los referentes naturales que, en otros tiempos, daban sentido a la comunidad fueron eliminados para dar pie al desarrollo urbano. 

Con relación a la salud comunitaria de este poblado de agricultores, desde las evidencias en el centro de salud local se encontraron cifras alarmantes en cuanto al consumo de alcohol y drogas, así como un alto número de embarazos adolescentes relacionado con la nula educación sexual y la violencia contra las mujeres, en ocasiones ejercida por miembros del crimen organizado.  

En palabras de uno de los terratenientes, quien perdió a un sobrino a causa de las dinámicas violentas entre células juveniles asociadas al narcotráfico, San Gaspar ha cambiado tanto que es imposible que ofrezca una opción para conservar una juventud sana y en armonía con la naturaleza. Sus actividades productivas y los antiguos oficios que solían ser fuente de empleo perdieron fuerza, de manera que los habitantes en edad productiva encuentran pocas opciones de futuro dentro de su comunidad, entre las cuales no se encuentran la defensa territorial ni el cuidado al ambiente en el que crecieron.

Figura 3. Vistas y actividades productivas en el arroyo San Gaspar 
Fuente: archivo propio 2021

En las colonias al borde del río Atemajac se percibe un paisaje de riesgo, abandono y decadencia que rige la ribera. De un lado pueden verse tuberías de aguas negras abonando al pestilente cauce, en cuyo puente son comunes los asaltos por parte de jóvenes que habitan cerca de él. En colonias antiguas como Atemajac o Santa Elena de la Cruz del municipio de Guadalajara, las personas recuerdan los veneros donde lavaban ropa. Incluso, comentan que aún existen algunos ojos de agua limpia que, metros más adelante, se combinan con las aguas negras del sistema de drenaje. 

Siguiendo el cauce del río San Juan de Dios, hacia el Periférico, podemos encontrar el hogar de doña Celia quien menciona los olores penetrantes que expide el cauce y la inseguridad de la zona, igualmente controlada por narcomenudistas y consumidores de estupefacientes de bajo costo y alto impacto social. El río Atemajac, donde doña Celia se bañaba cuando era joven, sufre la misma problemática. La barranca, para familias como la suya, era lo más cercano a un parque donde podían cosechar papayas, mangos, guayabas y —sobre todo— agua limpia. 

Los índices de salud comunitaria que compartió el médico encargado del centro de salud de la segunda sección de la colonia, denotan un descuido de la salud humana que se acompaña de violencia ejercida por parte de células del crimen organizado, incubada durante años de abandono institucional que relegó a su población en colonias sin acceso a servicios básicos. El médico local refiere que las emergencias más frecuentes son las picaduras de arañas o alacranes y el dengue. En cuanto a enfermedades resalta el sobrepeso y la obesidad infantil y juvenil, la alta tasa de contagios por COVID-19, diabetes, hipertensión y enfermedades gastrointestinales relacionadas con malos hábitos de higiene en los alimentos.

 

Figura 4. Diversas vistas del Arroyo Atemajac 
Fuente: archivo propio 2021

A pesar del panorama desolador, se logró identificar diversas iniciativas ciudadanas cargadas de esperanza que buscan mejorar las condiciones socioambientales de su hábitat. Tal es el caso del Edén Orgánico, un huerto comunitario que promueve la agricultura agroecológica, lidereado por varias mujeres de la colonia Lomas del Paraíso. Con esta iniciativa, las mujeres promueven la salud integral por medio de la alimentación saludable, la autoproducción de alimentos orgánicos, así como la medicina tradicional y el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, les preocupa el relevo generacional por la poca participación de jóvenes. 

En contraste, en la colonia Huentitán las organizaciones ambientales son lideradas por jóvenes que reivindican la protección ambiental contra el desarrollo inmobiliario. Tal es el caso del colectivo Huentitán Vive y Huerto Comunitario Tlacuache. Ya sea a través de promover la agricultura urbana o la lucha social, estos colectivos buscan otra forma de cuidar, vivir y regenerar este espacio de valor ambiental relevante.

 

Figura 5. Iniciativas ciudadanas en la situación ecotonal intraurbana. Edén Orgánico, Huerto comunitario Tlacuache y Parque resistencia Huentitán. 
Fuente: archivo propio 2021 

Situación ecotonal periurbana 

Corresponde a la franja natural ubicada en la periferia nororiental cuya orografía ha supuesto un límite natural para contener el artefacto urbano y con un desnivel promedio de 700m se desciende al fondo del cañón por el que fluye el río Santiago. El ecosistema rupícola que se forma en esta pendiente pronunciada da lugar a una riqueza biológica que aporta importantes servicios ecosistémicos a la región, a pesar de la degradación ambiental latente. 

Aunque al día de hoy, tanto el ecosistema rupícola como el ripario, el río, son casi imperceptibles para la dinámica de la ciudad, guardan un importante legado que fue clave para el desarrollo económico y cultural de la urbe en su etapa de consolidación. El camino real que conectaba a Guadalajara con el norte del país atravesaba el río por el puente de Arcediano. Por varios siglos la población se abastecía de productos naturales como mangos, ciruelas, pescado, plantas medicinales y productos maderables y disfrutaban de veneros y manantiales. A finales del siglo XIX, el sistema fluvial del río Santiago fue intervenido para la generación hidroeléctrica (Ramos-Gutiérrez y Montenegro Fragoso, 2012). A partir de entonces, las presiones sobre la barranca y su río han ido incrementado debido al crecimiento demográfico, que ha producido cambios en el uso del suelo, descargas residuales y construcción de infraestructura hidráulica. La extracción, almacenamiento, trasvase y derivación masiva de agua de los ríos para distintos usos, han alterado las características ambientales de conectividad y hábitat (Gómez-Balandra, Díaz-Pardo & Gutiérrez-Hernández, 2012), provocando la reducción de las poblaciones de organismos que viven en ellos llevando a la pérdida de las especies sensibles y alterando el equilibrio ecosistémico.  

Para mediados del siglo XX, a partir de que algunas de las instalaciones hidroeléctricas fueron cerradas, comenzaron las actividades recreativas relacionadas con paseos dominicales en senderos y balnearios (Macías Huerta, Galván Escobar y Valdivia Preciado, 2003). Sin embargo, existen pocos puntos de acceso y apreciación paisajística de la barranca, lo que denota la indiferencia o falta de visión para armonizar la urbanización del borde con este extraordinario ecosistema. 

Quienes viven de recorrer las diversas veredas que permiten acceder a la Barranca pueden reconocer los distintos niveles de degradación del ecosistema barranqueño. La reconocen como una cuestión cotidiana que se presenta de distintas formas, particularmente los intentos de urbanización e intromisión de proyectos extractivistas que generan despojo y desplazamientos forzados. Desde la presa de Arcediano que implicó la reubicación del legendario puente y el desalojo de poblados de Arcediano y Las Juntas, hasta la construcción de desarrollos inmobiliarios para vivienda social en los márgenes barranqueños de los distintos municipios. Las formas de romper con el equilibrio ecosistémico en la barranca han sido lideradas tanto por instituciones públicas como privadas que legitiman los atropellos a los derechos de la naturaleza.

 

Figura 6a. Mosaico de imágenes de senderos, actividades y paisajes de la Barranca 
Fuente: archivo propio 2021
Figura 6b. Mosaico de imágenes de senderos, actividades y paisajes de la Barranca 
Fuente: archivo propio 2021

El colectivo de rescatistas y guías que resguardan este ecosistema narran con tristeza el momento en el que muchos de los últimos veneros de agua dulce comenzaron a contaminarse con las aguas residuales de los nuevos fraccionamientos; aún quedan unos pocos cuya ubicación mantienen reservada. En este sentido la labor que realizan tanto el Comité de Rescate Comunitario como las decenas de grupos de senderistas barranqueños va más allá de salvar vidas humanas y conocer la barranca estos promotores de la Barranca mantienen una defensa territorial constante, genuina, autogestiva y potencialmente contagiosa que se reconoce como un germen de esperanza clave para conciliar salud integral con la salud ambiental. 

Para sus más asiduos caminantes, la barranca funge como una especie de articulador social ya que congrega personas de todas las edades y clases sociales, sobre todo en el sendero más popular de la denominada “Puerta de la Barranca” hasta el puente de Arcediano. Es posible encontrar gente como don Gabo, de ochenta y siete años, que baja y sube la barranca tres veces por semana. Esta actividad, acompañada de una buena alimentación, lo mantiene fuerte y cercano a su entorno natural. También es posible encontrar actores que pueden causar impacto o incomodidad, como los consumidores de drogas que utilizan ciertos senderos para caminar y consumir estupefacientes o acuden a sitios acuático-recreativos como Las Pilitas, en Tonalá. Otros usuarios recurrentes son las personas que realizan rutinas físicas extenuantes que buscan complementar con alimentos altos en proteína, cuyos residuos sólidos se pueden apreciar en distintos puntos de la barranca junto a otros desechos humanos que denotan una desvinculación con el entorno que visitan. 

Situación ecotonal rural: 

La situación ecotonal rural analizada en este estudio corresponde a los territorios donde aún prevalece una marcada tradición agrícola desde sus orígenes prehispánicos como son los poblados de Ex Hacienda de El Lazo e Ixcatán en Zapopan o Matatlán en Zapotlanejo. Para estos poblados, la principal amenaza ha sido la contaminación de los ríos y el cambio de uso de suelo de agrícola a urbano. En el mapa de situaciones ecotonales (Fig. 1) se muestran superpuestas a las reservas urbanas identificadas en los planes parciales de desarrollo urbano. En estas zonas predomina el uso agrícola; maíz, nopal y huertos frutales en Zapopan y en Zapotlanejo la chía y el maíz en grandes extensiones.  

Ambas situaciones contrastan en su relación con el río, en el primer caso se tiene mayor proximidad a los cauces contaminados del río Santiago y el río Blanco con mayores afectaciones a la salud y en el segundo caso no se tiene contacto con el río por ubicarse a más de 700m de elevación. El cambio en los usos productivos por el desarrollo urbano, supone un riesgo latente en la pérdida de biodiversidad pero también en la pérdida de la identidad y valores culturales relacionados con la tierra y la valorización de la naturaleza. 

Para los pobladores de la Ex Hacienda del Lazo, a quienes la cercanía con el Río Santiago les permitió, durante muchas generaciones, dedicarse a la pesca; hasta que hace cuatro décadas comenzaron a salir peces flotando hacia las orillas. Después de esa afectación ambiental sin precedentes, se dedicaron al cultivo de árboles frutales y vegetales, pero hace veinte años el agua contaminada mató a la mayor parte de los árboles de las huertas históricas, por lo que las personas que aún habitan el pequeño poblado no confían en cultivar nada más que nopales: la única especie comestible con relativa distancia de la contaminación del agua y el suelo. 

En el caso de San Francisco de Ixcatán, un antiquísimo poblado donde aún mantiene la toma de decisiones por asamblea comunal, el líder José Casillas quién es también profesor normalista jubilado y médico homeópata menciona con preocupación la problemática de la zona: “Hay problemas socioambientales, pero también hay problemas agrarios, e incluso problemas por el crimen organizado, fuertes, además del incremento en el consumo de drogas sintéticas, ¡todas las sintéticas que te puedas imaginar” Y antes, pues sí había consumo de marihuana fumada, pero hasta ahí. Y antes solamente se sembraba.”  

En palabras del comunero, la contaminación del río generó la falta de opciones para los jóvenes de la localidad: ya no se puede pescar, ya no se puede cultivar, ya no hay alimentos. Su vocación de médico le permite tener claridad en el tipo y nivel de afectaciones a la salud: cáncer, asma y otras enfermedades respiratorias son cada vez más frecuentes en las poblaciones cercanas al río, como Ex-Hacienda del Lazo. El agua que consume Ixcatán proviene de manantiales ancestrales cada vez menos suficientes. Los fraccionamientos privados ubicados “arriba”, además de haber generado la pérdida de la calidad del suelo y parte de la contaminación que afecta todo el acuífero, tienen permisos de perforación de pozos que le son negados a la organización comunal.

  

Figura 7. Vistas de las distintas situaciones ecotonales rurales 
Fuente: archivo propio 2021

Para los pueblos barranqueños los ríos son entes vivos, como señala José, a diferencia de como los trata el gobierno como espacios muertos sin esperanza. El Juchipila es uno de los pocos ríos que quedan con vida visible. A pesar de pasar por varios poblados y mineras, sigue teniendo peces vivos que José atribuye a que el camino de la sierra es largo y el río tiene posibilidad de recuperarse por sí solo. La esperanza es uno de los valores más ejercitados por el comunero, que asegura: “Aun así hay mucha vida. Tú vas al río Santiago ahorita, que es tiempo de estiaje, y vas a ver muchísima vida. Diversas plantas y animales, muchos de ellos se han ido adaptando. No sé cómo, pero ¡siguen!” El ahuehuete (viejo del agua, en náhuatl, Taxodium mucronatum, en latín científico), el sauce (Salix humboldtiana), la anona (Annona longiflora), la higuera negra (Ficus goldmanii), los guamúchiles (Pithecellobium dulce), la mancuernilla (Randia tetracantha), el manguillo, algunos pastos altos y el lirio (Eichhornia crassiples), son algunas especies de flora que la comunidad ha identificado como aliados contra los metales pesados; se sabe que, en cuestión de fauna, también hay especies haciendo su parte por mejorar el equilibrio ecosistémico. 

El saber popular, la ancestral historia musical y las raíces indígenas son aspectos que resaltan en este lugar.  Por éstas y otras razones acumuladas en más o menos quinientos años, en el 2014 se decidió —por medio de la asamblea comunal— asignar unos varios miles de metros a la construcción del Centro de Estudios e Investigación de la Barranca. Pero lo que es fundamental, “no es tener un edificio, sino que la barranca se convierta en una escuela de aprendizaje y de compartir”. 

Las iniciativas ciudadanas 

El papel de las iniciativas ciudadanas en las ciudades latinoamericanas es fundamental para la valoración, regeneración e incorporación de los espacios naturales en los asentamientos marginales que coinciden con los ecotonos urbanos. Por tanto, su conocimiento es clave para garantizar la persistencia del sistema natural y la recuperación de la memoria territorial. La agenda de estos colectivos se enfoca implícitamente en el reconocimiento de los servicios ecosistémicos de la Barranca y los conflictos socioambientales. 

Las iniciativas ciudadanas rescatadas de la investigación etnográfica se presentan como gérmenes de cambio en la protección de servicios ecosistémicos, es indispensable tomarlas en cuenta para transformar las actuales tendencias. En la siguiente liga se han georreferenciado los diversos colectivos y organizaciones que defienden el territorio con su activación cotidiana:  

http://umap.openstreetmap.fr/es/map/defensores-medio-ambiente-ecotono-urbano_681197#11/20.6594/-103.3474

Figura 8. Georreferenciación de colectivos en defensa del medio ambiente a lo largo de la Barranca 
Fuente: elaboración propia con base en open street map.

El valor de los servicios ecosistémicos hacia la regeneración 

Las claves del diagnóstico socioambiental que se recogen en el análisis de las situaciones ecotonales buscan pasar del estado desolador de la marginación social y ambiental hacia la regeneración por medio de las siguientes estrategias: 

  1. La recuperación y puesta en valor de los servicios ecosistémicos que proporciona el ecosistema de la Barranca del río Santiago desde los instrumentos de planeación y gestión local. 
  1. Atender los déficits socio urbanos por medio de programas públicos y la dotación de servicios básicos, así como el saneamiento de arroyos y regeneración ambiental.  
  1. Articular y potenciar las iniciativas ciudadanas cuya agenda ambiental promueve la regeneración social y ambiental de su ámbito.  

En las siguientes matrices se sistematiza cada situación ecotonal de acuerdo con los servicios ecosistémicos, los conflictos sociales y ambientales, y el enfoque de las iniciativas ciudadanas.  

Tabla 1. Relación entre servicios ecosistémicos, conflictos e iniciativas ciudadanas en la situación ecotonal intraurbana 

Servicios ecosistémicos Conflictos socio ambientales Iniciativas ciudadanas 
Aprovisionamiento: huertos familiares, siembra de flores, veneros de agua limpia. Regulación: ninguno Soporte del hábitat: relictos de biodiversidad. Culturales: cultura barranqueña, parques, miradores, balnearios, paisaje floral, ecoturismo, historias y leyendas de la barranca, memoria de valores positivos del ecosistema, percepción de buena calidad del aire (en algunos puntos). Asentamientos informales. Contaminación de arroyos. Contaminación odorífica. Basura. Dengue. Enfermedades respiratorias, renales, gastrointestinales. Vandalismo. Inseguridad. Distribución y consumo de drogas. Embarazo adolescente. Actividades comunitarias para la educación ambiental. Huertos comunitarios Reproducción de semillas y alimentos Permacultura, Alianzas sociales Producción de especies para polinización Reivindicación de conflictos de usos de suelo 
Fuente: Elaboración propia 

Tabla 2. Relación entre servicios ecosistémicos, conflictos e iniciativas ciudadanas en la situación ecotonal periurbana 

Servicios ecosistémicos Conflictos socio ambientales Iniciativas ciudadanas 
Provisionamiento: cultivo de nopal, mango barranqueño, ciruelas, chía, minería, manantiales. Regulación: termoregulación del clima, captación y filtración de agua, formación de suelos y control de erosión, regulación de la calidad del aire. Soporte del hábitat: refugio y corredor biológico de flora y fauna. Culturales: valor escénico y paisajístico, recreación y ecoturismo. Invasiones al ANP. Desconocimiento de previsiones para el senderismo, rutas y zonas de riesgo.  Exterminio de flora y fauna. Falta mantenimiento de senderos y caminos.  Contaminación visual, olfativa y auditiva. Basura. Mascotas abandonadas.  Vandalismo. Drogas y alcohol. Actividades comunitarias regenerativas (producción de alimentos, reforestación). Colaboración comunitaria: colectivos guardianes de la barranca. Rescatistas comunitarios, promoción del cuidado y respeto de la naturaleza. Biohistoria. Conocimiento de la historia y consciencia ambiental. Sentido de cuidado del medio ambiente. Atlas comunitario de riesgos para divulgación entre visitantes. Hermandad grupal de paseantes y deportistas. Promoción de la salud y cultura deportiva. Colectivos que promueven el respeto a la flora y fauna. 
Fuente: Elaboración propia 

Tabla 3. Relación entre servicios ecosistémicos, conflictos e iniciativas ciudadanas en la situación ecotonal rural 

Servicios ecosistémicos Conflictos socio ambientales Iniciativas ciudadanas 
Aprovisionamiento: cultivo de nopal, maíz, mango barranqueño, ciruela, chía, hortaliza. Regulación: termoregulación del clima, captación y filtración de agua, formación de suelos y control de erosión, regulación de la calidad del aire. Soporte del hábitat: refugio y corredor biológico de flora y fauna. Culturales: valor escénico y paisajístico, senderismo, rapel, investigación, investigación. Contaminación de ríos Santiago, Blanco, Juchipila, Milpillas.  Contaminación odorífica. Presencia de lixiviados contaminan agua y suelo. Contaminación de fuentes de aprovisionamiento de alimentos: pesca, huertas, hortalizas. Falta de suministro de agua. Inundaciones. Plagas en plantaciones. Enfermedades respiratorias, gastrointestinales, cáncer. Ganado envenenado. Migración y desplazamientos. Servicios públicos deficientes. Falta de conciencia ambiental. Crimen y Drogas. Organización ciudadana. Centro de Estudios e Investigación de la Barranca. Actividades comunitarias regenerativas (huerto, lombricomposta, ciclo de nutrientes) Conciencia ambiental «ríos entes vivos». Consciencia de la dinámica regenerativa del agua. Saberes populares. Raíces indígenas. Vestigios arqueológicos. Obras de captación de agua pluvial. Tranquilidad. Etnobotánica. 
Fuente: Elaboración propia 

Desde un enfoque de soluciones basadas en la naturaleza, el ecosistema de la barranca es un crisol de oportunidades para el diseño regenerativo y para reconciliar ciudad y naturaleza en otro modelo de coevolución. De acuerdo al biólogo Humberto Maturana, todo ser vivo es un sistema cerrado que está continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose y modificándose. Los seres vivos mantienen su forma mediante el continuo intercambio y flujo de componentes químicos(Maturana y Varela 1995), los cuales son creados por el propio sistema. Y de esta manera el ecotono urbano nos presenta una oportunidad para desarrollar la capacidad para crear y mantener de manera efectiva sistemas completos de salud evolutiva. 


Referencias 

Ramos-Gutiérrez. L.  & Montegro Fragoso, M.  (2012) Las centrales hidroeléctricas en México: pasado, presente y futuro. Tecnología y Ciencias del Agua, vol. III, núm. 2, abril-junio de 2012, pp. 103-121  

Ibáñez González, L. (2015). Las plantas hidroeléctricas construidas a partir de los aprovechamientos hidráulicos del río Santiago en el Salto de Juanacatlán, Jalisco. III Simposio Internacional de historia de la electrificación. Ciudad de México,17 a 20 de marzo de 2015. 

Gómez-Balandra, M. A, Díaz-Pardo, E., & Gutiérrez-Hernández, A. (2012). Composición de la comunidad íctica de la Cuenca del Río Santiago, México, durante su desarrollo hidráulico. Hidrobiológica, 22(1), 62-78. Recuperado en 18 de octubre de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-88972012000100009&lng=es&tlng=es

Macias Huerta, M. (2003). El ecoturismo como base para el desarrollo regional sustentable: caso Barranca Oblatos Huentitán. Sincronía, Nº. 27 (Summer 2003, junio-septiembre 2003) 

Maturana, H. R., & Varela, F. J. (1995). De máquinas y seres vivos: autopoiesis: la organización de lo vivo (Tercera, Ser. Boston studies in the philosophy of science, 42). Editorial Universitaria.